viernes 23 de septiembre de 2011

Currículum Vitae–Intentando resumir lo imposible

Hoy, me propusieron armar un Brief de mi CV, ya que voy a exponer el trabajo “Proactividad, Motor de la Mejora contínua” en el 16° Encuentro Nacional de Mejora Continua – Sameco 2011 (www.sameco.org.ar)

Aclaro, para el que no lo sepa, un Brief, es un resúmen muy pequeñito de las principales actividades que uno tiene en el haber profesional. Lo que hoy me dí cuenta, es que más que resumir, tuve que agregar palabras… como se nota la inexperiencia.

Me quedó en definitiva, algo como esto:

Julián Insausti Daier

Estudiante de Ingeniería Industrial (UNR – FCEIA)

Inspector Externo en GSM Análisis de Riesgo y Prevención.

Miembro Activo del Grupo de Mejoras de la Escuela de Ingeniería Industrial desde 2009. Colaborador en Asociación Argentina de Estudiantes de Ingeniería Industrial desde 2010, participando en la organización de eventos tales como el II Seminario de Estudiantes de Ingeniería Industrial, las Jornadas Simultáneas de Estudiantes de Ingeniería Industrial, el II y III Encuentros Regionales SAMECO Rosario 2010 y 2011, y colaborando en el Congreso Argentino y Latinoamericano de Estudiantes de Ingeniería Industrial CAEII-CLEIN Buenos Aires 2010.

Co-Fundador y promotor de www.LittleBigChange.org

Además de apasionado lector, edita el blog www.julianmid.com.ar

Espero que esta foto de hoy a los 23 años, tenga una evolución en el tiempo. Por ahora, sigo en el camino de querer ser industrial!

lunes 11 de julio de 2011

De Atajos y responsabilidades.

Siempre me pasa en los momentos donde lo natural y correcto sería sentarme a estudiar y preparar materias, que me dedico a pensar, a leer y hacer todas esas cosas que me alejan lo más posible de los libros y me entretienen la cabeza. Estos momentos de rechazo al estudio son más que interesantes y en general trato de no reprimirlos. Son momentos donde realmente puedo encontrarme conmigo y madurar algunas cosas que pasan a mi alrededor.

Fundamentalmente en estos últimos días, me di cuenta, tal vez hablando o escuchando a algunas personas y siendo testigo de algunos hechos, pensamientos y conclusiones ajenas, que a veces tenemos que mirar lo que pasa sin intentar intervenir en todo. Creo que es algo bastante natural que intentemos agarrar al otro de las astas y tratar de mostrarle las vivencias y experiencias que te llevan a pensar como uno piensa, a ser como uno es, a mostrar el atajo que te lleva desde A hasta B sin pasar por a veces el doloroso camino del aprendizaje, sino agarrando el atajo del que ya lo vivió.

En realidad hay etapas que no se pueden quemar. Resulta a veces hasta difícil comunicar un mensaje que lleve a interpretar realmente lo que uno quiere decir sin que esto sea considerado un agravio o una subestimación a las capacidades. A veces el aprendizaje que el otro necesita está en experimentar esos golpes al autoestima y a la motivación, esas piedras en el camino que nos hacen sentir incapaces y nos paralizan, para renacer de ellos y ser más fuertes en la nueva batalla.

Tal vez, la responsabilidad de uno no está en intentar que el que tenemos al lado logre tomar el atajo, logre ver un punto de vista diferente o logre ponderar términos en la ecuación que a simple vista no son tan claros. La responsabilidad individual se basa en tomar decisiones propias, y hacerse cargo de ellas, en base a su experiencia y continuar el camino, continuar creciendo y viviendo las experiencias para aprender cosas de las que todavía carece, y dejar que el otro pueda hacer lo mismo y vaya etapa por etapa decidiendo sobre su propia vida.

miércoles 6 de julio de 2011

¿Innovación como Solución?

He aquí mi ensayo para el III Seminario de Estudiantes de Ingeniería Industrial que envié después de varias correcciones, me parecía interesante compartirlo. Habla un poco de la temática central del evento, algunos pensamientos y lo que creo que agregaría valor a los productos primarios de exportación.

Introducción

Sé que debería empezar a investigar, movilizarme, inspirarme y volcarme completamente al desarrollo de algo llamado “innovador”. Debería estar desde hace horas interiorizándome acerca de qué soluciones le han encontrado en otros países a los problemas que nosotros mismos tenemos, o esperar a que un rayo de inspiración me ilumine sobre algo que todavía sea inédito, que no esté siendo producido, o aplicado, actualmente. También estoy consciente que toda esa investigación, o momentos de clarividencia, tendrían como fin último desarrollar tanto un producto, como un servicio o un proceso que de alguna manera u otra, contribuya seriamente a “Agregar Valor a los Productos Primarios de Exportación”.

Este ensayo por supuesto, no se dedicará a abordar tal temática ya que su autor opina, que esta visión del Ingeniero visto como un “Innovador Productivo”- como diría un amigo cercano- lo limita en su desarrollo de actor socialmente activo y participativo en el mundo actual. Así planteado, pareciera ser que la única forma de aportar algo verdaderamente significativo al desarrollo del ingeniero en sí, o de agregar valor a los productos primarios de exportación, es desarrollando un producto, o un proceso, o un servicio que sean innovadores. También me gustaría pensar que la solución a los problemas que tenemos actualmente no se limita solamente a agregar valor a los productos primarios de exportación, y que esto es solo un medio para el fin.

Me atrevería a decir sin ningún pudor que tener un momento de inspiración de este estilo, de encontrar algo realmente inédito que agregue valor, y que me permita comercializarlo tanto en el interior del país como permitirme su exportación, me tendría en este momento detrás de un plan de negocios y algunos inversores para arrancar la producción en el menor plazo posible.

En definitiva, lo que quiero significar con este prólogo, es que no sólo se puede agregar valor en los productos primarios, esto sería desconocer totalmente a los sectores de servicios y tecnologías que no se desarrollan detrás de estos productos, ni tampoco creo que la solución a los problemas de agregado de valor se encuentran en la innovación en los productos y procesos de generación de éstos mismos productos primarios.

La verdadera Innovación

De nada sirve esta visión meramente comercial del país ni del mundo para desarrollarlo como país exportador. En realidad lo que nos faltan no son ideas. Es claro como estudiosos de otras culturas vienen en intercambios a la Argentina a aprender de nosotros. Países Europeos y otrora con gran estabilidad, están siendo sacudidos paulatinamente con crisis económicas que desestabilizan sus sistemas productivos y de cadena de valor. Somos un claro ejemplo de adaptabilidad, de continuo cambio, y somos un ejemplo a la hora de tomar decisiones que mantienen activas a nuestras empresas en un entorno completamente cambiante y poco estimulante a la inversión. Y eso es lo que nos vuelve tan interesantes.

Somos altamente capaces de desarrollar una innovación incremental porque el ambiente hace que sea fundamentalmente una necesidad para la supervivencia. No podemos escapar a la innovación. Claro está, en conjunto con la mejora continua y nuevos modelos de negocios.

¿Por qué entonces nos cuesta tanto desarrollarnos como país exportador? Fundamentalmente por falta de cultura. Cuando hablo de cultura, hablo de poder dejar de lado esa cualidad que ya para muchas personas es considerada un “valor”, algo que como sociedad premiamos y admiramos. Estoy hablando de la famosa “argentinidad”. Es esa soberbia, ese egocentrismo que nos hace pensar que estamos por encima de todo y de todos.

En este punto es bueno volver a formular la pregunta ¿Por qué nos cuesta tanto convertirnos en un país exportador? Porque es imposible hacer negocios sin reglas de juego claras, sin respetar al otro, sin poder demostrar seriedad y confianza. Misiones comerciales fracasan porque no somos capaces de hacer negocios, no sabemos cómo tratar a quien tenemos al lado, como vender lo que tenemos para ofrecer. No sabemos cómo ofrecer claramente lo que hacemos, porque en realidad no lo tenemos demasiado en claro. Vendemos a través de grandes multinacionales que se encargan de hacer todos los negocios, porque, sin terciarizar esta cuestión meramente formal, caeríamos una y otra vez en el fracaso. Y sin embargo muchas veces lo hacemos.

Y por si ello fuera poco, la falta de habilidad para hacer negocios, para ofrecer nuestros productos se ve incentivada por una pobre política Nacional, que entorpece las relaciones comerciales con los países vecinos, que con políticas demasiado proteccionista cierra puertas para colocar nuestros productos en el exterior. Debemos asumir que no somos imprescindibles que no somos únicos ni especiales, y que lo que nosotros no podemos vender, alguien más lo hará.

Entonces, desde este punto de vista, no es un producto o un servicio o un proceso los que deben resultar innovadores, sino nosotros mismos. Debemos innovar y romper estos viejos paradigmas en los cuales la falta de respeto y de valores claros, la falta de reglas comerciales y jurídicas claras, y fundamentalmente el extremo egocentrista de pensarnos a nosotros mismos como impredecibles, nos coartan y nos entorpecen. No es necesario innovar, crear algo que nadie haga para que nos lo compren y podamos desarrollarnos como exportadores, para volvernos competitivos a nivel mundial, hace falta que nosotros aprendamos a ofrecer todas las conquistas que ya supimos conseguir, toda la inventiva que volcamos sobre lo que actualmente estamos haciendo, aprender de todo el camino que ya está andado.

No resultaría demasiado complicado emprender una investigación, volcarme en alguna bibliografía que me inspire en algún proceso ya conocido pero olvidado, para escribir mil palabras sobre lo bueno que sería cambiar tal o cual cosa. Lo que sí me parece bastante más complicado es que, habiendo tenido la posibilidad de acceder a la educación, al pensamiento, a la lógica de resolución de problemas que nos otorga la carrera, comencemos a actuar de manera diferente, sin repetir y sin soplar los errores que estamos cometiendo en la actualidad y que nos transformemos en las personas que queremos realmente ser para generar una sociedad mucho más inclusiva, desarrollada y productiva.

Es hora de darnos cuenta que el problema no está ni nunca estuvo en el objeto, siempre fue una cuestión de sujeto.

Será en ese entonces, cuando predicando con el ejemplo y modificando nuestras conductas hacia valores más sólidos, cuando el respeto se convierta finalmente en una de nuestras virtudes morales, en definitiva, cuando nos atrevamos a convertirnos en agentes de cambio social, dejaremos de ser prescindibles, y no va a importar si es en forma de granero del mundo, o encontrando nuevos puntos de explotación, porque en ese entonces, ya no podrán ignorarnos.

Así que mi propuesta es simple, tenemos que innovar radicalmente en la manera en la que nos comportamos como personas, cambiar los procesos que tenemos predefinidos para hacer negocios y para manejarnos en sociedad. Dejando de lado la ambición de la generación desmedida de riqueza en post del desarrollo social. Sólo así, tendremos el suficiente valor agregado en nosotros mismos, para transmitírselos a los productos que fabricamos, o a los servicios que brindamos.

Cuando la Responsabilidad Social Empresaria deje de ser algo que se enseñe a los empresarios, y sea algo con lo que se conciban los emprendimientos, en ese momento podremos decir que lo hemos conseguido.

domingo 5 de junio de 2011

El verdadero éxito.

Parece irónico que encontrar un momentito de tranquilidad por estos días sea tan difícil, mucho más después de la experiencia que relaté oportunamente. Digo irónico porque después de escribir aquella vez, de aquel viaje, las circunstancias me llevaron mucho más por una senda de movimiento, desafíos personales y actividades, que a poder aplicar lo que aprendí, a darme mis tiempos, permitirme mis espacios.

Sin embargo, pese a que a veces me siento abrumado por la cantidad de cosas que llenan mi agenda, que me obligan hasta suspender la visita al odontólogo para que asesine a mis muelas del juicio restantes por ejemplo, día a día me sigo sorprendiendo de las cosas y de las personas con las que me voy encontrando a cada paso. Mucho movimiento, muchas actividades, pero a la vez mucho crecimiento y descubrimiento personal. Cuando todo parece que está hecho, que ya no se puede aprender más, la vida me vuelve a dar una vuelta de rosca a todo,  encontrándome con personas, viviendo situaciones, compartiendo experiencias,  que me hace revivir ese sentimiento de que somos capaces de hacer lo que queramos, de cambiar el mundo.

A veces no nos damos cuenta, muchas otras no nos dejan darnos cuenta de las posibilidades que tenemos ante nosotros. De lo importante que es en sí el camino, más allá de las metas que nos propongamos, que muchas veces pueden resultar o no. Al final, qué importa si todo sale como esperamos, o si nos enfrentamos a una situación totalmente nueva, como se diría popularmente “¿Quién nos quita lo bailado?”.

Hace no mucho, escribía ese sentimiento que tengo de rodearme de personas que realmente son sorprendentes en su manera de ser, de actuar. Hoy puedo seguir reafirmándolo. No creo que todo sea producto del azar, sino que uno tiende necesariamente a realizar estas clases de vínculos, con las personas que comparten cosas que uno lleva dentro, es una cuestión de afinidad.

Mucho esfuerzo, mucho trabajo y esfuerzos dedicados a hacer cosas por el resto, pero qué sentido tiene hacer otras cosas, que aquellas que finalmente de alguna u otra manera, terminan generando al menos inquietud en quién está al lado. Son las que realmente valen la pena, las que completan esos espacios que muchos no saben que tienen. Cuando las cosas salen como vos esperas, y recopilás esas pequeñas devoluciones de alguien que se da cuenta del esfuerzo que lleva salir de la comodidad de la rutina, desafiarse a ser un actor activo, participativo y comprometido, realmente se siente que estás en el camino de lo que sos. Las cosas toman sentido.

Y acá encontramos el verdadero éxito. Compartir con alguien el esfuerzo, modelar la propia realidad para hacerla más parecida a lo que nos imaginamos y queremos, hacer inevitablemente que todo no pueda más que mejorar.

Releo lo que empezó como la idea de un correo para gente que realmente merece saber el cambio que producen, por lo menos en una persona, que soy yo, pero me di cuenta de que esa gente no es tan distinta a mi, por eso está cerca, y si tiene la oportunidad de leerme, se va a sentir identificado y va a saber que las palabras están dirigidas hacia ellos. Gracias!

martes 10 de mayo de 2011

Reflexiones Interesantes - Por Alejandro Rozitchner

Estaba viendo videos interesantes de TedxRosario del año pasado, y me encontré con este que me llamó muchísimo la atención y que me parece una buena perspectiva para tener de aquí en adelante!



Además, encontré indagando en el blog de Alejandro Rozitchner un video interesante sobre cómo llevar un diario personal, que en realidad es una manera de no censurarnos a nosotros mismos. Eso se los comparto acá!


Así que espero que le encuentren algún significado!

Namasté!

lunes 25 de abril de 2011

#ViajeAmable n°1 - Anécdotas - Objeto vs Sujeto.

|| Atención: Lo que usted está a punto de leer puede hacerlo reaccionar. Use el siguiente texto con discreción. El autor no se responsabiliza por las crisis existenciales que el texto pueda provocarle. ||

Café en una mano, un poco de huevo de pascua que había en casa en la otra. En el TV, se reproduce el DVD de Jason Mraz. Todos restos de lo que fue este fin de semana pascual. Condensadas todas las experiencias en una sola. Es difícil expresar con palabras lo que uno vive. Todavía más cuando las experiencias en un punto superan la comprensión y el raciocinio. Pero en líneas generales, fue eso, DVD’s, Chocolate, comida, café, y buena compañía. Esa debería ser una descripción que nos conforme a todos. Si considera esa una buena descripción, le recomiendo que no siga leyendo lo que viene a continuación. Al fin y al cabo, es sólo eso, ¿no es cierto?

Las 18:10hs del viernes santo marcó el comienzo de todo. Muchos, se disponían para ir al vía crucis, otros aprovechaban el descanso en su casa y muchos más ya habían abandonado la ciudad, regresando a sus ciudades o escapando de ésta. Para nosotros, fue la hora que arrancó con todo, el puntapié inicial. La hora que comenzó nuestro Viaje Amable.

No tiene sentido detallar mucho que pasó ese viernes santo entrado ya en el viaje. Lo que sí vale la pena preguntarse, la primera pregunta de todo el viaje, ¿Por qué necesitamos escaparnos de la cotidianeidad para despegarnos del stress, para descongestionar la cabeza? ¿Por qué no nos permitimos los espacios en nuestros propios ámbitos, encontrar ese momento de relajarnos, de disfrutarnos a nosotros mismos y a la gente que tenemos a nuestro alrededor?

Como se darán cuenta a este punto, nuestra inquietud principal, es por qué vivimos en una sociedad que nos obliga a concentrarnos en lo externo, en lo físico, en lo material para sentirnos algo, para sentirnos alguien. Nos juzgamos todo el tiempo por lo que tenemos, o por lo que hacemos. Pero nunca nos detenemos a vernos a nosotros mismos. La mayoría de las veces no soportamos estar solos con nuestros propios pensamientos, tenemos siempre que hacer algo, estar con la mente ocupada para escaparnos de esas cosas que nos molestan y que al fin y al cabo son las que nos hacen crecer. Preferimos aferrarnos al status quo, a la ignorancia de que hay algo que realmente no nos completa, preferimos concentrarnos en las cosas.

El sábado empezamos a respondernos algunas de estas inquietudes. Existen personas que rompen con esta estructura mental de focalizar la atención en lo externo, que se centran en profundizar lo interior. No hay que tildar a esta clase de personas de egoístas, introspectivas o aisladas. Al contrario, son personas que vibran en otra sintonía, que consiguen entablar una amistad con su propio ser, que dejan de escaparse y transmiten esa paz del que sabe que lo importante no es lo que uno tiene, que no definen el SER con el Hacer o el Tener. Esta clase de personas no son para nada egoístas ni introspectivas, brillan con esa confianza del que sabe un poco más, del que sale de la ignorancia y emprende el camino del conocimiento.

Una de estas personas era Roxana. Una de las personas que conocimos en nuestro viaje. Roxana es una de estas personas que emanan eso que es invisible a los ojos pero más que visible al corazón. Irradia conocimiento, paz, armonía. Cruzamos la puerta y se notó el cambio en el ambiente. Palpamos la energía que había en el lugar. Nos relajamos al instante. Tal vez sea el olor a incienso, la madera, la calidez. O tal vez era todo eso y algo más, pero fue instantáneo, una experiencia que nunca había tenido con tanta claridad.

Roxana nos habló un poco de todo. Ella sabía que habíamos ido a escucharla. Sabía que teníamos dudas, muchas de las cuales les planteamos, muchas otras que ni siquiera fue necesario. Habló de la ignorancia y el conocimiento del YO. Habló de su viaje de dos meses a la India, y sus encuentros con maestros y santos. Nos habló de las decisiones, y lo importante que son para nuestra vida. Nos puntualizó que hay que dejar de escaparse y comenzar a elegir. Hay que tomar un sendero y seguirlo, porque no sabemos en realidad el tiempo que tenemos para llegar a donde queremos.

Más allá de todo, Roxana nos volvió el foco a lo simple, a lo que como sociedad occidental que no tiene historia, no sabemos encontrar a primera vista. Nos mostró que lo verdaderamente importante es ser, es alejarnos de lo mundano, que al fin y al cabo no es lo que realmente nos hace felices, sino el concentrarnos en lo que realmente nos completa y nos hace bien.

Tuvimos que comprarnos helado, tomar más café y comer más chocolates para procesar todo lo que había pasado. La experiencia nos completó por demás. No es sencillo que alguien te hable de algo tan sencillo pero en un ambiente tan cargado de emociones. Quedamos shockeados, abiertos, receptivos a todo lo que teníamos alrededor. Era lo que nos faltaba para bajar la ansiedad con la que habíamos llegado.

¿El desafío? Incorporar a nuestra vida occidental, un espíritu más cercano a lo que en realidad nos debemos. No centrado en el objeto sino en el sujeto. Esa es la clave de todo, lo que nos debemos como individuos. Es la única salida al veneno de la actualidad que focaliza todo en lo externo, en lo que uno tiene o carece. Cuando nos damos cuenta que lo importante es el sujeto, nosotros mismos, no hay límites. La tierra tiene recursos limitados para lo material, el universo del objeto es limitado. El universo del sujeto no tiene límites, es todo potencial, es todo lo que queremos ser.

La pascua la vivimos con unos buenos canelones caseros de abuela, con muchas cosas dulces y con muy buena onda. No vamos a negar que nos mimaron a sobremanera, para que realmente volvamos con el estómago lleno, y el corazón contento. No sólo Roxana nos mostró la importancia de ser “humanos”.

Nada mejor que despegarse de la rutina, de lo que nos absorbe, de lo que nos hace perder la noción de nosotros mismos. Es hora de tomar acción, no dejar que las cosas nos manejen. Dejar todo por uno, tomarse un tiempo, mirarse desde afuera, tomar aire, cambiar. Porque la realidad es que nosotros somos totalmente responsables de cómo nos sentimos. Dejemos de culpar a los agentes externos, el cambio realmente empieza en nosotros. ¿Empezamos a vivir?

jueves 17 de marzo de 2011

Historia de los dos lobos.

Una noche, un anciano y su nieto se sentaron a conversar sobre la vida al lado de un fogón. El abuelo le explicó que en nuestro interior existen dos fuerzas, que están en puja constante. Para que el nieto entendiera, le dijo:
-Todos nacemos con dos lobos adentro.
>> Uno de ellos tiene mucho amor, es confiado, agradecido, alegre, compañero y tranquilo.
>> El otro tiene miedo, es violento, es competitivo, desconfiado y resentido.

- Y cual de los dos lobos gana - Le preguntó su nieto.

-Aquél al que tú alimentes...

Así que atentos a cuál de los lobos van a alimentar!