Últimamente parece que no hay nada más relevante que las temperaturas récord para el mes de Noviembre en la ciudad de Rosario. Y claro, con 43 grados de sensación térmica, la mente y el cuerpo quedan inhabilitados para pensar en algo más que la mera supervivencia. Salir a la calle es una misión imposible éstos días, y hasta se torna peligroso, ya que la infraestructura eléctrica de la ciudad comienza a causar estragos. Hay hasta cierto temor que algún que otro cable subterráneo colapse cuando estamos caminando sobre él y ni hablar de un posible corte de luz, puede ser fatal.
Igualmente hay cierta preocupación por parte de la cámara que agrupa a los vendedores de aires acondicionados, ya que el freno al consumo está afectando a este bien más que a otros. No deben pasar inadvertidos los descuentos de hasta el 25% que lanzaron algunas cadenas importantes y hasta 18 cuotas sin interés con descuentos que hacen de estos productos un bien más accecible que el mero pago contado.
Hoy estaba viendo la tele, y hay algo de todo esto que no me pasó para nada desapercibido. Como la mejor de las propagandas de la Serenísima y su famoso Actimel, la nota que presentaban algunos neumonólogos y otros doctores en un conocido canal de noticas, entrevistados en sus consultorios y con guardapolvo blanco, se titulaba "Mitos sobre el Aire acondicionado"
Justamente la nota abordaba el tema más que del lado de los mitos, del lado de los beneficios que trae tener un aire acondicionado para dormir a las personas con asma, entre otras enfermedades respiratorias.
No se limitaba a eso, una especialista en sueño recomendaba dormir con el aire a una temperatura entre 23 y 25 grados, aunque había que arrancar la noche con el aire a 17 grados, y subirlo poco antes de dormir porque el cuerpo pierde temperatura mientras descansa.
Como Epílogo de este pequeño informe, me queda la extraña sensación de cierta tendencia de los medios de comunicación a crear una necesidad en la gente como es volver a comprar masivamente aires acondicionado, aunque muchas veces sea un producto nada accesible para gran parte de la población, y lo peor, recurrir a programas de difusión científica para crear una necesidad en lo que me sonó una campaña comercial más que un informe real.
Igualmente hay cierta preocupación por parte de la cámara que agrupa a los vendedores de aires acondicionados, ya que el freno al consumo está afectando a este bien más que a otros. No deben pasar inadvertidos los descuentos de hasta el 25% que lanzaron algunas cadenas importantes y hasta 18 cuotas sin interés con descuentos que hacen de estos productos un bien más accecible que el mero pago contado.
Hoy estaba viendo la tele, y hay algo de todo esto que no me pasó para nada desapercibido. Como la mejor de las propagandas de la Serenísima y su famoso Actimel, la nota que presentaban algunos neumonólogos y otros doctores en un conocido canal de noticas, entrevistados en sus consultorios y con guardapolvo blanco, se titulaba "Mitos sobre el Aire acondicionado"
Justamente la nota abordaba el tema más que del lado de los mitos, del lado de los beneficios que trae tener un aire acondicionado para dormir a las personas con asma, entre otras enfermedades respiratorias.
No se limitaba a eso, una especialista en sueño recomendaba dormir con el aire a una temperatura entre 23 y 25 grados, aunque había que arrancar la noche con el aire a 17 grados, y subirlo poco antes de dormir porque el cuerpo pierde temperatura mientras descansa.
Como Epílogo de este pequeño informe, me queda la extraña sensación de cierta tendencia de los medios de comunicación a crear una necesidad en la gente como es volver a comprar masivamente aires acondicionado, aunque muchas veces sea un producto nada accesible para gran parte de la población, y lo peor, recurrir a programas de difusión científica para crear una necesidad en lo que me sonó una campaña comercial más que un informe real.





