Hace 18 días, con el budín de la noche anterior todavía dando vueltas por el estómago, y con más equipaje de lo que el cuerpo puede cargar, y del que puede llegar a ser útil para ese período de vacaciones fuera de casa, arrancaba lo que sería las vacaciones de temporada 2009 para quien les habla.
El destino, conocido. Mar del Plata. Cuatro pasajeros abordaron lo que sería mi recuerdo más cercano a un viaje de estudio, un colectivo lleno de niños en sus primeras vacaciones solos. No porque yo me sienta un viejo les digo a ellos niños, pero tener dos acompañantes entradas en edad, madre y su hermana, hace que el desvelo nocturno, la falta de aire acondicionado para calmar el calor y el encierro que sentíamos ahí dentro y las señoras jactándose de su suerte es un cóctel más grande que el que se pueda manejar.
A continuación pre sento un resumen del viaje para que tengan una idea de que es lo que se esta viendo por la costa argentina.
El destino: Mar del Plata este año tuvo en su
primer quincena, según los propios residentes de este destino turístico, un 50% menos de gente. Los alojamientos y la comida eran realmente accesibles. La merma en el turismo derrumbó los precios, más aún en la segunda quincena. Comíamos comida preparada, de muy buena calidad, entre 6 y 10 pesos por comida. En general es una ciudad muy preparada para recibir al turista, y por lo menos en el radio más comercial nos encontramos muy cómodos y nos han tratado muy bien.
Transporte: La empresa Basa, tiene buenos servicios fuera de temporada y tiene un costo menor al de otras empresas de la plaza para viajar. Los precios se mantuvieron como los anteriores al verano, a $119 el pasaje en servicio semi-cama. El inconveniente es que la sobreventa de pasajes hace que los servicios sean un poco problemáticos. Fallas técnicas, como tener que parar a la vera de la ruta cada vez que hacía falta encender o apagar el aire acondicionado, o volver con una rueda que estaba marcada como “auxilio” y totalmente lisa, son cosas que hay que destacar. Hasta los recursos humanos tenían falencias del trato con el público, el chofer se discutió con más de un pasajero por errores de la misma empresa. Sin embargo no tengo conocimiento que ocurre con otras empresas con el desborde turístico de temporada.
Espectáculos: La oferta de espectáculos era muy amplia. Había como siempre variedad de oferta, desde teatro de revista, hasta representaciones dramáticas. Igualmente los precios de los espectáculos que sólo brillaban por aglutinar gente conocida pero sin ningún fundamento, según los comentarios que se escuchaban en la puerta a la salida de éstos, eran realmente exorbitantes. Desde 100 pesos la platea, para hablar de algo barato. Los espectáculos que más brillaban eran los de aficionados y con precios mucho más accesibles, desde 20 pesos.
Playa: Las playas céntricas eran enormes aglomerados de gente, insoportables los fines de semana cuando se veía la mayor cantidad de gente. Además las reparaciones para la reapertura del Hotel Provincial robó la mitad de la playa pública y el mar hizo otro tanto, así que el aglutinamiento era muy importante. En general, y como sucede históricamente, las playas al sur de la ciudad son las más amplias, limpias y habitables de todas, pero cuenta con la desventaja de que los colectivos que llevan pasajeros hasta allí en general van desbordados. La Caseta, la playa en donde se encuentra el parador de telefónica y una de las más alejadas del centro era la preferida por los jóvenes y tenían más que fundamentos. En general en esta playa se hacen eventos nocturnos que son lo mejor de este destino turístico, algo que les recomiendo no perderse.
Tendría mucho más para hablar y comparar de este destino, pero no dispongo de más tiempo y no quiero saturarlos. Una mezcla de jóvenes y familias que no se incomodaban entre sí completan el panorama general.
