lunes, 27 de febrero de 2012

Divagando.-

Lunes a la mañana y casi que no dormí. Es interesante llevar esta vida de "jubilado" como me hace sentir después de romper absolutamente todas las estructuras que me llevaron hoy a donde estoy. Me caliento la pava, estoy solo, me cebo unos mates, pienso...
Tener una rutina tan marcada para correr en contra del reloj y terminar a tiempo para poder rendir una de las últimas materias de la carrera, hace que no importe nada más alrededor, podría decir sin querer quedar como un nerd, que es excitante. Ahora un cambio rotundo en la manera en que ocurren las cosas, ya no hay rutina, ya hay menos obligaciones. Es momento de comenzar nuevos desafíos.
Mirando en retrospectiva me saca una sonrisa pensar cómo fue el camino estos 5 años. Ese nerviosismo detrás de cada parcial, de cada final. La cantidad de ayuda que recibí todo el tiempo de mis amigos que se sentaban conmigo a intentar que entendamos juntos y avanzar de la mano. Algunas que otras peleas y discusiones. Y ahora, todo eso se transforma y se va pareciendo más a algo que forma más parte del pasado que del presente. Ya son los últimos esfuerzos.
Lo interesante ahora va a ser abrir esta nueva etapa. Mudarse de piel, y ponerse la camiseta del futuro, empezar a construir carrera. Últimamente estos pensamientos me generan muchísima ansiedad, hacen que realmente no sepa qué es lo que debería hacer, cómo debería encaminarme. Pero toda esa ansiedad, toda esa adrenalina del cambio, de lo nuevo, de lo desconocido, finalmente es lo que le da la chispa a todo para seguir adelante, para avanzar, para crear, para proponerse nuevas metas y hacer lo necesario para llevarlas adelante...
"Caminante no hay camino, se hace camino al andar" decía Antonio Machado... Veremos que oportunidades nos plantean estos nuevos caminos!

Divagando.-

Lunes a la mañana y casi que no dormí. Es interesante llevar esta vida de "jubilado" como me hace sentir después de romper absolutamente todas las estructuras que me llevaron hoy a donde estoy. Me caliento la pava, estoy solo, me cebo unos mates, pienso...
Tener una rutina tan marcada para correr en contra del reloj y terminar a tiempo para poder rendir una de las últimas materias de la carrera, hace que no importe nada más alrededor, podría decir sin querer quedar como un nerd, que es excitante. Ahora un cambio rotundo en la manera en que ocurren las cosas, ya no hay rutina, ya hay menos obligaciones. Es momento de comenzar nuevos desafíos.
Mirando en retrospectiva me saca una sonrisa pensar cómo fue el camino estos 5 años. Ese nerviosismo detrás de cada parcial, de cada final. La cantidad de ayuda que recibí todo el tiempo de mis amigos que se sentaban conmigo a intentar que entendamos juntos y avanzar de la mano. Algunas que otras peleas y discusiones. Y ahora, todo eso forma parte de las anécdotas, y ya parece que es algo que quedó hace tiempo atrás.
Lo interesante ahora va a ser abrir esta nueva etapa. Mudarse de piel, y ponerse la camiseta del futuro, empezar a construir carrera. Últimamente estos pensamientos me generan muchísima ansiedad, hacen que realmente no sepa qué es lo que debería hacer, cómo debería encaminarme. Pero toda esa ansiedad, toda esa adrenalina del cambio, de lo nuevo, de lo desconocido, finalmente es lo que le da la chispa a todo para seguir adelante, para avanzar, para crear, para proponerse nuevas metas y hacer lo necesario para llevarlas adelante...
"Caminante no hay camino, se hace camino al andar" decía Antonio Machado... Veremos que oportunidades nos plantean estos nuevos caminos!

jueves, 2 de febrero de 2012

Dos meses de 2012

Hoy me di cuenta qué tan rápido pasa el tiempo en la vida de uno.

Uno escucha generalmente a la gente que nos supera en edad, que te dicen sin cesar que la vida es corta, que hay que aprovecharla y vivirla, que pasa más rápido de lo que nos damos cuenta. Realmente es algo que uno no toma real conciencia cuando somos todavía jóvenes y el final está tan lejos.

Lo que me pasó hoy fue una cosa muy particular. Me acabo de dar cuenta que el único recuerdo vívido y que puedo ubicar temporalmente en el 2011 es en particular el viaje al sur, del que ya pasaron un año y un mes. Luego de que volví, evidentemente el haber tenido un buen año en lo académico fue a costa de no prestarle atención a otros eventos que son más cotidianos, a los detalles. Más allá de algunas cositas puntuales, el año pasó volando.

Aceptemos que en realidad no fue malo, fue un año demasiado cargado de actividades. Sí, la rentabilidad de la inversión en tiempo fue buena, los resultados están a la vista. Pero realmente, ¿Es justificable vivir a tantas revoluciones por minuto? Todo depende de cual sean nuestros objetivos, pero yo creo que en algún momento vamos a tener que frenar, empezar a disfrutar cada bocado de la vida misma, tenemos que aprender a cosechar la siembra, sin tener vergüenza de todo lo que hemos cosechado.

(Nota mental: Tengo que empezar a darle valor a mi conocimiento, saber ponerle precio, porque de eso voy a vivir de acá a futuro)

¿Al final de cuentas, todo lo hacemos por algo, no es cierto?